amorlibre
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Continuacion del relato
Nos paramos como cogiendo aire, bebimos un trago y oí: “¿nos vamos para arriba?”. Yo, casi sin voz dije: “bueno, como queráis”. Entonces ella se levantó, luego su marido y por ultimo yo. Cogimos los vasos y nos fuimos por la escalera hacia arriba donde estaban las taquillas, las camas y los reservados. Guardamos la ropa en las taquillas quedándonos en ropa interior. Ella con las medias y el tanga, él con otro tanga pero que dejaba todo el culo al aire y yo en bóxer pero nos pusimos una toalla como cuando sales de la ducha. Como no había nadie nos fuimos a la cama grande y nos tumbamos los tres con las toallas en la cintura y ella se volvió a poner en medio. Mi mano temblorosa volvió a sus pechos mientras se besaba con su marido y abría las piernas para que él pudiera jugar con ella. La besaba por la cara, las orejas, el cuello y empezó a bajar por su pecho; yo mientras seguía tocándola y mirando sin saber muy bien lo que hacer. Entonces ella se giró la cara y me ofreció su lengua. Su marido ya había llegado a su entrepierna y estaba saboreándola a gusto. Nosotros seguíamos besándonos cuando ella bajó su mano buscando mi falo ya erecto y lo manoseaba por encima del bóxer. Se incorporo un poco e hizo el intento de quitármelo pero como esta recibiendo una espléndida comida, no tuvo fuerzas, así que la ayudé y cuando estuve completamente desnudo me puse de rodillas y acerque mi polla a su cara. Ahí empezó mi deleite. Ella engullía mi polla como si le fuera la vida en ello. Estuvimos un tiempo así, no recuerdo si se corrió, hasta que su marido sacó la cabeza de entre coño mojado y se acerco a su boca, ella dejó de mamarme y le besó. Él ocupó su lugar: se tumbó boca arriba, empezó a mamarle la polla mientras él me la comía a mí. Yo acerqué mi mano a su polla y la agarre igual como lo haría con la mía y empecé a masturbarlo mientras ella seguía chapándosela. Después ya todo se descoloco un poco, yo me su polla en la boca mientras ella se atusaba el pelo. Cuando acabo se la comimos entre los dos mientras él me acariciaba el culo hasta que ella no aguantó mas y se sentó sobre la polla de su marido. Yo mire un momento sin saber bien que hace hasta que ella, después de colocarse bien, me llamó. Me puse de pie en aquella enorme cama y mientras su marido la embestía desde abajo ella me hacia una espléndida mamada. Seguimos asi bastante rato hasta que me fije y vi que él quería más, así que le saque la polla a ella de la boca y se la puse a él que continuó con el espléndido trabajo de su mujer. Ella no dejaba de cabalgar así que me acerque y empezamos a besarnos y a tocarnos hasta que se corrió. Descabalgó, se coloco el pelo y tomo un sorbo de su copa mientras los dos seguíamos duros como mástiles esperando a ver que quería y de repente dijo: “me apetecería probar una doble penetración”. Al oír esto yo me colapse, no sabia que hacer (si alguien me da un simple meneo en la polla, me hubiese corrido sin remedio) mientras discutíamos como lo haríamos, ella se dilataba el ano con los dedos y un poco de lubricante. Al final como su marido la tenia algo más grande que la mía se decidió que él se pusiera boca arriba, ella se sentó con la polla en su coño y yo como pude se la introduje en su culito. Cuando pareció que todo estaba bien empezamos a bombear y como los tres éramos novatos en esa postura, no acabo de salir del todo bien, pero aun así nos corrimos: primero ella con las dos pollas dentro, luego su marido en su coño y por último yo (por supuesto con condon, él tambien se puso para no mancharnos de leche los tres) Nos tumbamos los tres en la cama, nos relajamos pedimos mas bebidas, por un telefonillo que había en la habitación, y mientras las traían comentamos la jugada. Los tres estábamos exhaustos pero contentos y con ganas de más. Cuando trajeron las bebidas dimos unos sorbos mientras seguíamos charlando y de repente él bajó y empezó a comerle el coño a su mujer. Yo me puse a mirar y dije: “joder, que putada dentro de nada me tengo que ir”. Yo había quedado a las nueve de la noche en otro pueblo a una media hora en coche de donde estábamos. Me quedé como ausente ya que no me había dado cuenta hasta ese momento que habían pasado mas de tres desde que empezamos a follar los tres. Habíamos hecho de todo menos follarle el culo a él, cosa que le apetecía mucho solo que no me entere hasta varios días después. De ese sueño momentáneo me despertó los gemidos de ella y sus manos que buscaban mi polla, que sin saber como ya esta dura. Cuando me percate de lo que quería baje un poco el culo y ella se metió mi bolla en la boca desesperadamente. Su marido la trabajaba de maravilla porque de la excitación que tenia me la estaba comiendo como nunca: unas succiones, unos chupetones que me daba que no se como aguante tanto sin correrme. Cuando su marido vio que estaba a punto quito la boca de su coño y la empaló. Ahí casi me corro en su boca por que me dio un chupeton en la punta del glande que me nublo la vista. Viendo el panorama yo ya no aguantaba mas así que le dije: “cariño, como sigas así me voy a correr”, ella levantó la vista, me miro a los ojos con cara de viciosa me sonrió y se volvió a meter mi polla en la boca. Yo intentaba no correrme pero cuando no pude mas la avisé. Ella me dio unas cuantas chupadas fuerte y cuando vio que o podía mas se la saco de la boca y me masturbó hasta que me corrí. Nunca había eyaculado tanto. El semen llegó al pecho, el vientre, las piernas y por supuesto su mano, que la dejé que parecía que se iba a poner loción para el sol. Cuando ya por fin pude moverme vi que estaba limpiándome con la toalla y cuando acabó se limpio la mano mientras me pedía un beso con la mirada. Me acerque y nos besamos, con mucha lengua, como siempre. Me volví a recostar en la pared con el corazón acelerado y le di las gracias mientras nos seguíamos tocando. Entonces se dio cuenta que su marido, que llevaba rato bombeando, se iba a correr así que bajó su mano hasta su clítoris y empezó a tocárselo con maestría. Su marido aguanto un instante mas y se corrió dentro. Ella seguía tocándose mientras yo la ayudaba apretándole los pezones que los tenia como piedras y se corrió con los últimos temblores de su marido. Nos acabamos las copas, nos fuimos a asear un poco y mientras nos vestíamos comentábamos la sesión. Para mí fue estupendo y para ellos creo que muy bueno pues luego, ya en la calle, nos despedimos mirando a ver cuando se podía repetir. Quedamos que nos llamaríamos y lo repetiríamos. Y así fue. Una semana después me llamaron para ver cuando podíamos quedar. Esa vez quedamos por la noche en el mismo lugar, pero ya lo explicare en otra ocasión, si veo que a los lectores les ha gustado este relato.
Os dejo mi correo para que me enviéis vuestra opinión así como si hay alguna pareja que quiera unirme a sus juegos de cama: amorlibre69@hotmail.com
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