AmanteD_O
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Si os gusta, es Bueno, y yo os lo daré.
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Había esperado, desde edad muy temprana, vagabunda e inmersa en un mundo que le era ajeno. Había indagado, tiempo atrás, en su fuero interno y estaba segura de que lo que sentía los uniría en un credo indisoluble.
Mientras se cepillaba el pelo pudo confirmar este sentimiento. Estaba preparada. Ya era mujer e iba a abandonar las tinieblas de aquel mundo profano. Sólo tenía que dejarse llevar por la exhalación en el silencio de su boca, a encontrar en su piel la huella inequívoca de aquella unión, a asentir impotente el verbo lacerante de quien educa.
Aún así, se hallaba nerviosa y no atinaba a sellar los broches que la envolvían. ¿Sería capaz de sostenerse sobre tan altos tacones?
El espejo mostró el nítido reflejo de una infancia imperecedera mas toda esta belleza no significaba absolutamente nada... no tendría sentido si no restasen unos pocos minutos para el enlace.
Puso color a sus labios, sus pezones y a la abertura de su rasurado sexo, según lo acordado, para atestiguar que aquella carne existía y que nunca más le pertenecería. Por último, cerró sobre su cuello el gorjal.
Su paso garboso y seguro la guió a la puerta. Se detuvo y suspiró con honda alegría a la vez que un inquietante desazón recorrió todos sus órganos. Giró el picaporte con suavidad, abrió, y su misma dulzura la hizo atravesar el pasillo hasta llegar al salón donde la esperaba. Ella le sonrió con la inocente esperanza de cambiar su inmutable rostro, sin embargo, tuvo con gusto acoger las facciones más imperturbables. Ahora sabía tranquila que hallaría consuelo en la cruenta severidad de unos merecidos correctivos y también en el murmullo de palabras susurradas al oído. Áquel que tenía delante no era quien solía ser, era quien siempre deseó.
En un completo mutismo, se arrodilló, inclinó la frente y ofreció juntas sus muñecas y su nuca, a la altura de unos ojos orgullosos de Él. Después de notarle, bajó sus párpados y el tiempo se ajustó a la eternidad de un momento. Entonces, dió gracias por sentirse sometida. Segura de sí misma, dió gracias por sentirse protegida.
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